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lunes, 12 de diciembre de 2016

LA TIERRA DEL OLVIDO: HEROÍNAS, LAS GRANDES IGNORADAS




LA TIERRA DEL OLVIDO: HEROÍNAS, LAS GRANDES IGNORADAS

Recibir un encargo y sobre todo de lo que siempre ha constituido una de mis grandes pasiones, la de escribir, es como pedirle a un amante de la buena mesa que asista a una cata de los mejores jamones ibéricos de bellota. Así pues, inicio esta aventura incursionando por la Tierra del olvido, su historia, pero sobre todo la de sus mujeres, las grandes ignoradas. Ellas fueron un baluarte importante para conquistar los sueños de independencia de lo que fuera el antiguo Nuevo Reino de Granada. Y aún hoy continúan siendo las principales luchadoras por la visibilización y reconocimiento de sus derechos.
Un icono femenino, el más conocido fue el de la heroína Policarpa Salavarrieta que sirvió de espía a las tropas federalistas y fue fusilada con los ojos vendados y de espalda por un pelotón de las tropas realistas durante la Reconquista española. Pero hubo muchas más que fueron sacadas del anonimato por un grupo de jóvenes investigadores de Historia, de la  Universidad Nacional de Bogotá. Mencionamos aquí sólo algunas de aquéllas heroínas, porque sus orígenes  tan diversos ilustran cómo la causa federalista fue abrazada por la mujer neogranadina sin distingos sociales ni económicos. Fueron ellas, Francisca Guerra, Melchora Nieto, comerciantes,  Evangelista Tamayo que se alistó bajo uniforme de hombre en las tropas del Libertador Simón Bolívar y alcanzó el rango de capitán; la maestra Bárbara Forero, doña Juana Petronila Nava, de la Casa Nava del Principado de Asturias; Mercedes Abrego, costurera fusilada por haber confeccionado un traje para Bolívar.  Un centro de conspiración y espionaje fue la casa de Andrea Ricaurte. Allí fue descubierta y capturada La Pola. De Ricaurte es  de la única mujer que se tenga noticias que haya escrito sobre los acontecimientos de aquella época. En su casa se reclutaban guerrilleros para alistarse en los ejércitos de Bolívar y Santander; allí mismo se intentaba disuadir a los simpatizantes realistas para que se pasaran a los rebeldes. Y fueron célebres las Tertulias promovidas por mujeres de gran cultura, entre ellas Manuela Sanz de Santamaría, con dominio de varios idiomas  en cuya casa se discutían las noticias que llegaban de Europa, o se disertaba sobre  las últimas corrientes  literarias.
Pese a tanto sacrificio, una vez instaurada la república,  la mujer tuvo que volver a su mundo manejado por hombres. Sin embargo, no ha dejado de levantar su voz.
Así lo demuestra hoy Gloria Amparo Suárez, 23 años al frente de la Organización Femenina Popular – OFP – que recién ha cumplido 40 años de existencia en la lucha por los derechos de la mujer en la zona del Magdalena Medio, la región más castigada por la violencia paramilitar en Colombia.
No es fácil comprender esta invisibilidad de la mujer en nuestros mundos sobre todo cuando la tecnología avanza a una mayor velocidad que la evolución del pensamiento. Pero baste con saber que en Colombia fue aprobado el derecho del sufragio femenino apenas en 1958. Tanto aquí como allí aún prevalece en el imaginario femenino un afán de emancipación, de reconocimiento y de respeto que debe ir mucho más allá de repartir tareas domésticas en el ámbito de lo privado.

 Por Eleonora Sachs

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